De larga data.

No es un problema de la actual administración del país ni tampoco es algo ajeno a otros países de la región.

La última línea de defensa de los derechos, libertades y garantías que reposa en la acción del poder judicial está desde hace décadas herida de muerte.

Los magros presupuestos destinados a la justicia laboral, la carencia de medios personales y técnicos, la falta de mantenimiento edilicio e informático y la eterna deuda en materia de nombramiento en los juzgados laborales vacantes (Casi una treintena) hacen que la justicia nacional del trabajo se encuentre en una especie de letargo inducido que termina siendo funcional a los incumplidores (Empleadores y aseguradoras del riesgo del trabajo) y por ende se termina desamparando al sujeto de preferente tutela: El laburante.

El colapso de los juzgados laborales (Negado por algún que otro juez) o la larga espera de una sentencia son algunos de los problemas más visibles que hay que solucionar en el actual fuero laboral.

 

Falta de inversión.

Una de las mayores dificultades por la cual transita el fuero nacional del trabajo es la falta de presupuesto. Este sería, en principio, el primer problema con mayor peso. Sin la existencia de un presupuesto coherente y planificado para adaptar nuestra justicia laboral al siglo XXI, ningún cambio va a ser posible y por ende no se conseguirá nada. Con la falta de financiamiento el status quo del incumplidor seguirá indemne.

Existe una evidente falta de recursos económicos para la justicia del trabajo y esto provoca que tengamos una justicia infradotada en todos los sentidos: En materia de gastos en justicia, en número de jueces, secretarios, empleados judiciales y en medios técnicos e informáticos.

No es fácil poner una cifra exacta (Ya que esto es trabajo de los técnicos especializados), pero es evidente que el gobierno de turno debería entender que la justicia es un apartado en el que siempre hay que invertir dinero para el eficiente funcionamiento del país.

 

Condiciones edilicias.

Los edificios de los juzgados laborales por los cuales transitamos diariamente no distan mucho de un edificio en ruinas o abandonado donde los ascensores son trampas mortales y donde las escaleras son estrechas y no cuentan con las bandas antideslizantes.

Los pasillos de eterna espera, baños que no cuentan con mantenimiento y oficinas donde se toman algunas audiencias son pequeñas e incómodas.

En los edificios laborales no existen medidas de seguridad ni planes de evacuación. Menos salidas de emergencias. Es común ver montañas de expedientes enredados con cables eléctricos en algún pasillo.

 

Las eternas vacantes.

La otra pierda del problema es el número alarmante de vacantes de juzgados laborales sin cubrir. Hasta el día de la fecha las vacantes están cercanas a casi treinta (30) juzgados.

Si a eso le sumamos que existen unos treinta (30) jueces que subrogan podemos llegar a la conclusión de que existen 60 juzgados que funcionan carentes de toda eficacia y agilidad.

Esta conclusión a la que arribamos es sencilla: Un juez atiende 2 juzgados. Lo cual no es una tarea sencilla por más preparado y bien intencionado que sea el magistrado.

Ahora tampoco podemos soslayar que muchos empleados judiciales pueden dar fe de que más de un juez arranca sus tareas después de las once de la mañana. Ésto último no es un dato menor.

 

Involución tecnológica judicial.

La implementación de la tecnología en la vida de las personas no solo demostró el mejoramiento de los procesos productivos, sino que también alivió los tiempos personales de la población. La tecnología brindó comodidad, seguridad, rapidez y eficiencia.

Lamentablemente esos beneficios todavía no llegaron a los despachos judiciales. En materia tecnológica estamos anclados en el pasado. Si damos un vistazo en algún juzgado al azar de cualquier edificio vamos a notar que los empleados judiciales cuentan con computadoras viejas, con sistemas informáticos anticuados, con conexiones a internet lentas y todo esto conectado a un sistema de gestión judicial ineficiente que cada vez que falla es tapa de los principales diarios nacionales.

Hace unos meses atrás en nuestro Grupo de Facebook AFTE y a causa de haber padecidos todos los abogados durante varios días problemas de acceso al portal del PJN, la Dra. Liliana Matozzo coordinó (Junto a un centenar de colegas) un envío masivo de mails al administrador del sitio para que éste, luego de algunas horas, se dignara a poner un cartel de aviso en dicho sitio de que el portal estaba sufriendo inconvenientes y que los mismos se resolverían a la brevedad.

El portal Infoleg tampoco escapa a los problemas. Existen días que sufre caídas que impiden hacer consultas de cualquier normativa, disposición, resolución, entre otra cualquier consulta. En una época de «diarrea legislativa» (Diarrea por la calidad y Diarrea por la cantidad) éste servicio es indispensable para el ejercicio profesional en la actualidad.

Otro de los inconvenientes que nos encontramos en la labor diaria (Y cada vez con más frecuencia) es respecto al portal del SECLO. Que si bien es ajeno al mantenimiento del poder judicial es sospechoso que también presente problemas a la hora de pedir audiencias. Si no se puede pedir la audiencia no se puede iniciar juicio posterior. También sorprende la tara de superintendencia que realiza la reciente Secretaria de de Trabajo y Empleo (Ex ministrio de trabajo) respecto de conciliadores que no hacen bien trabajo, lo cual se traduce en errores a la hora de hacer notificaciones, indiferencia en la atención de colegas y frecuentes olvidos en el envio de acuerdos para el análisis de homologación.

Una de las herramientas más utilizadas a la hora de consultar criterios de las diferentes salas de la CNAT es el buscador del Centro de Información Judicial (CIJ). El mismo surgió como una novedosa herramienta de consulta que desde su comienzo funcionó sin inconvenientes, pero desde hace como dos años su motor de búsqueda empezó a funcionar de manera lenta al punto de tildarse con bastante frecuencia. A éste traspié se sumó problemas con la prueba de accesibilidad (Prueba CAPTCHA) que son esas imágenes con letras y números distorsionados que hay que descifrar para completar muchos formularios. Estos complementos de seguridad son innecesarios para un sistema de consultas de sentencias que lejos de sumar seguridad solo genera retrasos no sólo porque presentan errores sino porque dificultan el acceso a personas que no están tan familiarizadas con la informática. No podemos soslayar que los mayores tiempos de búsqueda los insumen las búsquedas relacionadas con la 27.348. ¿Qué raro no?.

 

Cada juzgado con su librito.

Otro inconveniente que se presenta a la hora de litigar es la cantidad de criterios dispares a la hora de avanzar con un expediente. Cada juzgado tiene su propio manual procesal. La gran mayoría de los juzgados en vez facilitar los avances del expediente los retrasa con caprichos procesales que en algunos casos no tienen ningún asidero jurídico. Estos procederes conspiran contra el derecho de defensa del trabajador, desvalorizan el crédito laboral en una época de imperante inflación y deja en evidencia una intencionalidad manifiesta de no respetar el impulso de oficio trasladando la responsabilidad del avance del expediente al abogado del trabajador. 

Siempre el viento va para el mismo lado.

Estamos asistiendo a una transferencia de recursos escalofriante desde los más desprotegidos hacia los sectores concentrados de la economía mundial.

Tal vez se den cuenta el día que caminen por la calle y la cantidad de gente pidiendo les impida circular.

El sistema impone todo tipo de trabas de hecho y de derecho para que a los más débiles se les haga cuasi imposible (o muy dificultoso) reclamar por los derechos consagrados en la Constitución Nacional y los instrumentos internacionales de Derechos Humanos, esto no es CASUALIDAD sino CAUSALIDAD. La primera forma de combatir este sistema perverso es difundiendo lo que sucede.

Por otro lado, hace unos meses el Presidente Macri firmó un decreto excluyendo la aplicación de la ley de honorarios a los reclamos por «Reparación Histórica» y «Riesgos del Trabajo». Todo esto ante la mirada esquiva del Colegio Público de Abogados de Capital Federal. Ni directivos ni el Presidente en ese momento (Dr. Jorge Rizzo) efectuó reclamo alguno. ¿Por qué será?

Si están de acuerdo los invito a compartir esta publicación para que la sociedad sepa como los abogados independientes tenemos que ganarnos la vida y, lo que es peor aún, hacia donde estamos yendo en materia de concentración de la riqueza y opresión hacia los más débiles.

Si la justicia laboral no introduce prontas mejoras para cumplir de un modo adecuado su función social seguirá contribuyendo a alimentar una sensación de frustración y escepticismo en la sociedad.

El deterioro del funcionamiento judicial se advierte la existencia de jueces cada vez más alejados de una realidad social que dista mucho del verdadero sentido y objetivo del Art. 14 Bis de la Constitución Nacional.

LA FALSA ILUSIÓN DE QUE HAY JUSTICIA EN LA ARGENTINA

¿EXISTE LA JUSTICIA?
20/05/2018
Montesquieu decia: "Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad". Al parecer la injusticia y el mal proceder de sus principales actores no es algo de nuestros tiempos. La lucha entre el bien y el mal viene desde tiempos inmemoriales, pero nada duele más que una injusticia y es el mismo Estado el que muestra su cara oscura en el actuar del poder judicial.
Nahuel Altieri - Laboralista
www.altierilegal.com.ar